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La Oficina de Espiritualidad Ignaciana

Queridos amigos,

Estoy muy contento de anunciar que La Colaborativa Jesuita es ahora la Oficina de Espiritualidad Ignaciana de las provincias de Maryland y Noreste de los Estados Unidos de la Compañía de Jesús. Estoy muy agradecido por el apoyo que nos han dado a La Colaborativa, y espero que continúe apoyando a nuestro ministerio bajo su nuevo nombre.

Nuestro personal y voluntarios siguen ampliando nuestros programas a lo largo de la costa este, ofreciendo a más y más personas la oportunidad de encontrar a Dios a través de los Ejercicios Espirituales y la sabiduría de San Ignacio de Loyola. Enlazándonos más estrechamente con otros ministerios jesuitas nos beneficiamos con mayores recursos, las mismas metas y más amplia proyección.

También hemos trasladado nuestra oficina administrativa a la sede de la Provincia de Maryland en Towson, Maryland. Con los programas que operan desde Maine hasta Georgia, podemos proporcionar un mayor apoyo a nuestro personal y voluntarios desde una ubicación geográfica más central.

Dios sigue bendiciendo nuestro trabajo de una manera profunda. Me siento muy humilde por la generosidad y oraciones de colaboradores como ustedes, y les agradezco por ser una parte del equipo en nuestro ministerio.

Si tienen alguna pregunta sobre nuestro trabajo, o del desarrollo de la organización, por favor no duden en ponerse en contacto conmigo.

Que la paz de nuestro Señor esté con ustedes y sus familias.

Sinceramente,

 

 

 

Rev. George M. Witt, S. J.
Asistente provincial de Ministerios de Espiritualidad
Oficina de Espiritualidad Ignaciana
Provincias de Maryland y Noreste de los EE.UU. de la Compañía de Jesús
8600 LaSalle Road, Suite 620, Towson, MD 21286
443-921-1336 | gwitt@jesuits.org

Una Esperanza Descabezada para los Jóvenes de Espíritu

¡Feliz día de San Ignacio!

Buscando actividades para la celebración de la Fiesta de San Ignacio de Loyola, encontré varios datos de la vida de San Ignacio que hasta ahora solamente los había considerado como un crecimiento espiritual. Esta vez los encontré muy simpáticos y que reflejan el crecimiento, no solamente espiritual de su vida, sino también personal.

Siendo Ignacio el menor de trece hijos, y habiendo perdido sus padres a temprana edad, me imagino a un joven Ignacio que quería resaltar, ser especial y tener éxito en su vida. Yo, una madre de cuatro hijas, he tenido algunas experiencias donde mis hijas quieren hacer cosas para resaltar su popularidad que a mí me parecen precipitadas y un poco locas y estos datos acerca de él me dan mucha esperanza. Del mismo modo, sus sueños de ser parte de la corte de los reyes de España, después de ser un héroe en las batallas como oficial del ejército español me recuerdan mucho a los de mis hijas (aunque no son los mismos sueños, pero si la grandeza de ellos).

También las descabezadas decisiones de intercambiarse la ropa con un indigente, salir de “peregrino” sin dinero, vivir en una cueva, dejar que un asno decida la vida de otro hombre e irse a otro continente solamente porque se le metió entre ceja y ceja… si … me recuerda mucho a los jóvenes de hoy, que quieren lucir las ropas que no precisamente les queda bien, pero que estén de moda. Tratan de salirse de la casa de sus padres sin tener la preparación académica ni los medios. Viven de una manera inapropiada donde las decisiones no son el producto de un buen discernimiento, sino de sus deseos inmediatos.

Sin embargo, la perseverancia y valentía de Ignacio, junto con su especial carisma e inteligencia debe haber impresionado al Señor, pues lo usó como instrumento para acercar a los demás hacia Él.

El vano Íñigo, tras viajes, estudios y hazañas; descubre el secreto de “Encontrar a Dios en Todas las Cosas”, lo escribe, dando instrucciones específicas con Los Ejercicios Espirituales… y lo comparte con el mundo para que todos podamos tener nuestro encuentro personal con El Creador. Es importante recalcar que más tarde, después de una extensa formación, funda la orden religiosa, “La Compañía de Jesús, tradicionalmente conocidos como: Los Jesuitas”.

Si, San Ignacio de Loyola me da mucha esperanza para el futuro, no solamente de mis hijas, sino para el futuro de todos estos jóvenes con grandes sueños que se empeñan en hacer cosas descabezadas. Lo que más yo deseo es que lo hagan y lo logren “Todo Para la Mayor Gloria de Dios…” 

- Ibis Centeno, Assistant Director of Hispanic Ministry, North Carolina

Se forma un grupo de oración Ignaciana en Raleigh

Durante los últimos meses, este boletín ha destacado varias historias acerca de algunos programas ofrecidos por nuestro Ministerio Hispano y la creciente demanda de los mismos. Las dos primeras historias explicaban cómo dos de ellos, el Día de Reflexión y el Día de Oración, precipitaron el comienzo de la Escuela de Espiritualidad Ignaciana en Carolina del Norte, Pensilvania y en New Jersey. También escribimos acerca de las oportunidades ofrecidas para poner en práctica lo aprendido en la Escuela, yéndose a un retiro.

Ahora, los graduados de la Escuela quieren saber qué es lo que sigue. “Parece haber un patrón aquí,” dijo Ibis Centeno, nuestra directora asistente para el Ministerio Hispano en Carolina del Norte. “Las personas se inscriben para el Día de Reflexión y el Día de Oración. Luego, se inscriben en la Escuela. Y al final, dicen, ‘¿y ahora qué?’”

En Carolina del Norte, esa pregunta ha tenido una respuesta. Un grupo de graduados de la Escuela en la Parroquia de San Rafael en Raleigh ha formado un grupo de oración ignaciana, dirigida por Rafael Guarnizo, director del coro de la parroquia de las misas en español, y el Diácono Héctor Velazco. Durante los próximos ocho meses, 17 participantes trabajarán con una adaptación de “Encontrando a Cristo en la Oración” (Loyola Press). Este tipo de programas típicamente suele seguir el modelo de ocho semanas presentadas en el libro. En Raleigh, sin embargo, quieren estirar las cosas de manera que los participantes puedan profundizar en el material sin exigir compromisos de tiempo. Se reunirán una vez al mes, en lugar de una vez por semana. También tienen el reto añadido de la adaptación del libro para un público de habla hispana, ya que el libro no está disponible en español.

El objetivo es que las personas que ya han sido introducidas a la espiritualidad ignaciana, sigan aprendiendo de Ignacio. El enfoque, al menos inicialmente, estará en el discernimiento, dijo Rafael. Se le pedirá a los participantes orar diariamente, o tan regularmente como su horario lo permita. Este grupo seguirá libremente, como en “Encontrando a Cristo en La Oración”, la Anotación 19 de los Ejercicios Espirituales, también llamado “Ejercicios Espirituales en la Vida Cotidiana”, aún cuando no van a ser los Ejercicios completos. El programa pretende ayudar a las personas que ya han comenzado su peregrinar con Ignacio a continuar aplicando los principios ignacianos a sus vidas. Con reuniones mensuales destinadas a guiar la oración de los participantes, este programa será menos intenso que los Ejercicios en la Vida Diaria, pero de todos modos brotan de su sabiduría.

Se celebró una reunión informativa en San Rafael del día 4 de junio, y el programa continuará durante los próximos ocho meses. Admiramos la fe y el entusiasmo de los que han comenzado su viaje con Ignacio en Raleigh, y esperamos a ver adónde Dios los llevará.

Retiros de la Escuela – Ministerio Hispano

Junio de 2016 - El Ministerio Hispano de la Colaborativa Jesuita (TJC) está expandiendo sus programas para darles la oportunidad de experimentar la espiritualidad Ignaciana a las comunidades latinas desde Maine hasta Smoky Mountains. Esto requiere de líderes voluntarios que no sólo puedan enseñar sus principios, sino que también puedan ayudar a la gente a experimentar la presencia de Dios - después de todo, la fe es algo que se vive, no simplemente un objeto de aprendizaje-.

Durante el año pasado, el Ministerio Hispano de La Colaborativa Jesuita ha estado enseñando. La Escuela de Espiritualidad Ignaciana (la "Escuela") es su programa central de formación. Se compone de cinco seminarios de un día de duración y concluye con un Retiro Ignaciano en Silencio, donde los participantes pasan un fin de semana practicando lo que han aprendido. Una vez finalizado este retiro, la mayoría de los participantes han recibido suficiente formación, y están preparados, para poder guiar a otros en la Oración Ignaciana.

Encontrar para las comunidades de la iglesia buenos líderes y bien formados, puede ser un desafío en cualquier lugar, pero es una necesidad especialmente apremiante para las comunidades Católicas de habla hispana. Las parroquias y centros de retiro en todo el país, incluyendo a los Jesuitas, se esfuerzan cada vez mas en esto debido a que la población Latina en sus congregaciones sigue aumentando. Muchos latinos son bilingües, explicó Ibis Centeno, Directora Asistente del Ministerio Hispano de la Colaborativa Jesuita (TJC) en Carolina del Norte, y una cosa es hacer negocios en un segundo idioma, pero orar, hablar con Dios, es algo completamente diferente, es algo más natural y accesible en la lengua materna.

Financiado por una generosa donación y en colaboración con centros de retiro Jesuitas, el Ministerio Hispano de la Colaborativa Jesuita (TJC), facilitó dos retiros en esta primavera para los participantes de la Escuela. El primero fue en Loyola en el Centro de Retiros Potomac, en Faulkner, Maryland, del 29 de abril al 1˚ de mayo y el segundo del 3 al 5 de junio en la Casa de Retiros Loyola en Morristown, Nueva Jersey.

Los 30 participantes en el retiro de Faulkner provenían de varias ciudades de Carolina del Norte y de Virginia. Todos ellos son líderes en sus comunidades y en sus parroquias. La mayoría comenzarán a apoyar y liderar a los grupos Ignacianos de oración y a promover la enseñanza de los conceptos Ignacianos en sus comunidades.

Esta fue la primera vez en Loyola en el Potomac y primer retiro en español facilitado por la propia casa de retiros.  Dirigido por Ibis Centeno y el Padre William Noe, SJ,  Director de Espiritualidad Ignaciana de la casa de retiros.  Fue un típico retiro Ignaciano en silencio con cuatro breves presentaciones centradas en el "Principio y Fundamento" de la espiritualidad Ignaciana, en que los seres humanos fueron creados por Dios para amar y servir a Dios, y que les fue dada la Creación como un medio para ese fin.

Para la Casa de Retiros en Morristown, no es la primera vez.  Catorce de los 25 asistentes, han venido participando en la Escuela que fue facilitada conjuntamente por la colaborativa (TJC) y la Casa de Retiros de Loyola durante los últimos 10 meses. Este retiro fue dirigido por Lisandro Peña, Director Asistente del Ministerio Hispano de la Colaborativa Jesuita (TJC) en Nueva York y Nueva Jersey y contó con la participación del padre Frank Kaminski, S.J.  Una vez completada esta etapa de la formación Ignaciana, los participantes estarán en capacidad de ser líderes de retiros y catequistas para los programas en español dirigidos por el padre Kirk Reynolds, SJ, quien está a cargo del Ministerio Hispano para el centro de retiros. Los otros nueve participantes son líderes hispanos de las parroquias en Allentown, Pennsylvania, y Staten Island, Nueva York. Al igual que el retiro en Faulkner, éste fue un retiro Ignaciano en silencio con cuatro presentaciones sobre el "Principio y Fundamento".

Estos retiros, el componente práctico de la Escuela, se han desarrollado para hacer frente a la necesidad inminente de los líderes de habla hispana en relación a la formación en la espiritualidad Ignaciana.  Es un tipo de espiritualidad, dijo Ibis, por la cual los hispanos tienen una particular afinidad, debido a que es una espiritualidad para la vida diaria. Se acomoda a las extrañas horas de trabajo que entran en conflicto con la Misa y otros eventos de la comunidad. Se anima a la gente a orar, y a encontrar a Dios en medio de su trabajo y de sus familias.

La colaboración hace posible estos retiros, dijo Carlos Aedo, Director del Ministerio Hispano de la Colaborativa Jesuita. Ayuda a resolver los desafíos que enfrentan las parroquias que carecen de los recursos para apoyar adecuadamente  a sus comunidades hispanas en crecimiento. Financiados por una generosa donación, estos dos retiros han reunido a personas  de Diócesis dispersas en casas de retiros Jesuitas para experimentar lo que San Ignacio enseñó a sus seguidores.

Oración Pascual en la Vida Diaria

Después de 40 días de disciplina espiritual, y varias misas largas, la Pascua hace su arribo. Celebramos con nuestras familias y amigos, volvemos al trabajo, y esperamos la fiesta de la Ascensión. Comparada con lo que pasa en Cuaresma, la vida parroquial durante la Pascua es más bien tranquila. No hay muchos retiros, charlas o grupos especiales de oración. ¿Acaso las parroquias quedaron tan cansadas por la Pasión del Señor que no pueden ver las gracias de su Resurrección? Un programa de dos semanas de oración ignaciana en español llamado Oración Pascual en la Vida Diaria, diseñado por el Equipo del Ministerio Hispano de la Colaborativa Jesuita, trata de solucionar esta situación.

Este año, el programa se llevó a cabo tres sábados consecutivos por la mañana en la Parroquia San Ignacio de Chestnut Hill en Massachusetts. Catorce personas participaron, todos líderes voluntarios de la pequeña pero creciente comunidad hispana de San Ignacio. El programa, que fue ofrecido por primera vez en New Haven en 2015, trata de ayudar a los participantes a experimentar las gracias de la Resurrección, en particular la gracia de “alegrarme y gozarme intensamente de tanta gloria y gozo de Cristo nuestro Señor” (EE 221), como lo señala Ignacio en la Cuarta Semana de los Ejercicios Espirituales. “Queríamos que la gente pasara tiempo con Cristo Resucitado, algo nuevo para muchos de ellos”, dijo Rita Rodríguez, quien fue la facilitadora de este programa en San Ignacio.

Culturalmente, la celebración de la Resurrección no es algo que esté demasiado enfatizada entre los católicos hispano-parlantes. Tampoco lo es en la comunidad anglo-parlante. Muchas culturas hispanas se centran en la Cuaresma, y especialmente la Semana Santa, explicó Rita. Procesiones, Misas solemnes y devociones especiales marcan la Semana Santa. Pero después de la cena del Domingo de Resurrección, como que la vida retorna a su normalidad anterior.

De las catorce personas que participaron, dos habían hecho los Ejercicios, que dedican una “semana” a considerar la Resurrección del Señor. Pero para más de la mitad de ellos, reflexionar en torno a la Resurrección y orar en torno a las gracias propias de ese misterio, fueron algo completamente nuevo.

En el primero de los tres sábados de encuentro, Carlos Aedo, Director del Ministerio Hispano de la Colaborativa Jesuita, invitó a los participantes a hacer oración diaria usando textos bíblicos y sumergiéndose en la lectio divina y en la contemplación Ignaciana.  Los textos bíblicos sugeridos fueron aquellos que tratan sobre los misterios de Cristo después de la resurrección, tales como las apariciones a María Magdalena, a Pedro, la escena de la tumba vacía, el camino de Emaús, y la aparición a la Virgen María, que es sugerida por Ignacio en la Cuarta Semana de los Ejercicios Espirituales.

Siguiendo las pautas dadas durante el sábado anterior, en los otros dos sábados los participantes compartieron los frutos de la oración individual que ellos habían realizado durante la semana precedente. Rita señaló que este compartir fue una fuente enriquecedora para todos y sirvió para fortalecer la unidad del grupo. No sólo conversaron sobre su encuentro con Dios en la oración y hacia dónde el Espíritu les llevaba, sino también sobre este modo particular de hacer oración.

La Oración Pascual en la Vida Diaria invita a las personas a prestar especial atención a las gracias de la Pascua y ofrece recursos propios de la espiritualidad ignaciana para esto. “Somos un pueblo resucitado”, dice Carlos. Y respecto a la espiritualidad ignaciana, esto es solamente una introducción. Esta experiencia de dos semanas en San Ignacio, le dio a los participantes una primera aproximación al modo de proceder Ignaciano, dijo Rita. Y ahora quieren más.

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El Ministerio Hispano Organiza "Escuela de Espiritualidad Ignaciana" en Sylva, Carolina del Norte


El equipo del Ministerio Hispano de la Colaborativa Jesuita se está preparando para comenzar la "Escuela de Espiritualidad Ignaciana" en Sylva, Carolina del Norte, este mes. Ubicada en las Grandes Montañas Humeantes, 50 millas al oeste de Asheville. Sylva es el hogar de una comunidad católica hispana con ganas de aprender más acerca de la espiritualidad ignaciana.

El 16 de abril, 35 personas asistirán a la primera de cinco seminarios, que se centra en la oración Ignaciana a la manera de San Ignacio de Loyola. El grupo está compuesto por hombres y mujeres laicos, la mayoría de los cuales son voluntarios dedicados en sus parroquias, que están buscando recursos espirituales que se adaptan a las realidades de sus vidas. Todos ellos son católicos comprometidos, para los cuales la iglesia es el centro de sus vidas espirituales y sociales. Por supuesto, los católicos no necesitan buscar más allá de la vida sacramental de la Iglesia para alimento espiritual, pero ¿qué sucede cuando se trabaja los domingos y no se puede ir a misa con regularidad?

Después de participar en dos días de introducción a la espiritualidad ignaciana - "Jornada de Reflexión" y "Día de Oración" - las personas que comienzan la Escuela han encontrado una respuesta en Ignacio, que les enseña cómo pueden experimentar a Dios fuera de la tradicional " vida de iglesia ". En otras palabras, la presencia de Dios no se encuentra únicamente en un santuario o en un salón parroquial. Dios está en todas las cosas.

-"Dios ya está aquí", dijo Ibis Centeno, directora asistente de la Colaborativa Jesuita para el Ministerio Hispano, quien está facilitando la Escuela en Silva, -"pero somos nosotros quienes tenemos que dar el paso para acercarnos más a Dios." La Escuela enseña herramientas de Ignacio para poder dar ese paso más cerca a Dios, un paso que los participantes pueden tomar en el hogar y en sus centros de trabajo. Al igual que el mismo Ignacio, la Escuela no sugiere que la espiritualidad ignaciana es una alternativa a la vida de la iglesia, pero sí enseña un modo de vida que toma los retos cotidianos en cuenta, y trabaja para encontrar a Dios en medio de ellos. Los participantes aprenden a rezar el examen, lo que les anima a reflexionar sobre dónde estaba Dios presente en su día. Ellos aprenden discernimiento ignaciano, lo que significa "encontrar a Dios en todas las cosas," y cómo orar.

La Escuela no es un retiro prolongado, que a menudo sorprende a la gente, dice Ibis. Es un curso que enseña métodos de oración e ideas acerca de la espiritualidad que anima a los participantes a ponerlo en práctica en sus vidas diaria. Nos enseña un modo de vida espiritual para los que estan completamente comprometidos con la Iglesia y están tratando de encontrar a Dios en medio de sus ocupaciones diarias, no sólo en las mañanas de domingo.

El Padre Misericordioso - Cuarto Domingo de Cuaresma

Una de las escenas más conmovedoras del los Evangelios aparece en las lecturas de este domingo. En la historia del Padre Misericordioso, Lucas nos dice que el Padre, cuando “estaba todavía lejos” vio a su hijo y “se enterneció profundamente”. Luego, continúa la historia, el padre “corrió hacia él, y echándole los brazos al cuello, lo cubrió de besos.” Su amor sobrepasa su rabia y decepción, y precede el arrepintiendo de su hijo.

Este amor transforma al hijo porque transforma el corazón. La parábola culmina con la conversación entre el padre y el hijo mayor, pero sin duda uno puede imaginarse qué le pasó a su hijo menor. Sin duda comenzó a ser más generoso, más compasivo, más atento a las necesidades y preocupaciones de los demás. Quizás al final de la fiesta fue a darle la mano a su hermano, para así reconciliarse también con él

El Papa Francisco, en su Mensaje para la Cuaresma de este año, expresa esta experiencia de transformación de la siguiente manera: “La misericordia de Dios transforma el corazón del hombre haciéndole experimentar un amor fiel, y lo hace a su vez capaz de misericordia. Es siempre un milagro el que la misericordia divina se irradie en la vida de cada uno de nosotros, impulsándonos a amar al prójimo y animándonos a vivir lo que la tradición de la Iglesia llama las obras de misericordia corporales y espirituales. Ellas nos recuerdan que nuestra fe se traduce en gestos concretos y cotidianos, destinados a ayudar a nuestro prójimo en el cuerpo y en el espíritu.

El amor nos transforma. La misericordia nos transforma. La Cuaresma es un tiempo que nos ayuda a convertirnos en hermanos y hermanas, e hijos e hijas de un mismo Padre. ¿Estamos dejando que la misericordia y el amor de Dios nos transformen?

(Carlos Aedo, Director del Ministerio Hispano de la Colaborativa Jesuita)
Para leer esto en inglés, haga click aquí)

Recursos para la Cuaresma 2016

En su Mensaje Anual de Cuaresma, el Papa Francisco nos recuerda que la misericordia de Dios transforma el corazón del hombre haciéndole experimentar un amor fiel, y lo hace a su vez capaz de misericordia. Es siempre un milagro el que la misericordia divina se irradie en la vida de cada uno de nosotros, impulsándonos a amar al prójimo y animándonos a vivir lo que la tradición de la Iglesia llama las obras de misericordia corporales y espirituales. Ellas nos recuerdan que nuestra fe se traduce en gestos concretos y cotidianos, destinados a ayudar a nuestro prójimo en el cuerpo y en el espíritu, y sobre los que seremos juzgados: nutrirlo, visitarlo, consolarlo y educarlo (n.3).

En este espíritu, los miembros del equipo del ministerio hispano de la Colaborativa Jesuita hemos compilado una serie de recursos que nos pueden ayudar a aprovechas de las gracias de esta Cuaresma. Por favor, visite este sitio y ojalá le sirva.

 

Jóvenes Adultos Hispanos Extraen Fuerzas de Ignacio

Catorce jóvenes adultos de la Diócesis de Charlotte en Carolina del Norte dedicaron un fin de semana en enero a aprender a orar en la tradición ignaciana y a prepararse para los ministerios de jóvenes de los que son responsables. Estos jóvenes líderes son voluntarios en sus parroquias y cumplen un rol vital en una zona del país donde la Iglesia carece de personal para apoyar el creciente número de feligreses.

Cada año, 25 líderes voluntarios organizan un retiro anual para su propio desarrollo espiritual. Debido a problemas de transporte y de trabajo, sólo 14 de ellos asistieron al retiro de de este año, que se llevó a cabo entre el 16 y 17 de enero en la localidad de Swannanoa NC, en las afueras de Asheville.  El Ministerio Hispano de la Colaborativa Jesuita fue invitado a acompañar a estos jóvenes adultos el primer día, donde los participaron fueron guiados en oración, meditación y reflexión ignaciana. Ibis Centeno, Directora Asistente del Ministerio Hispano en Carolina de Norte, fue acompañada por el P. Donald Ward S.J., vicario parroquial de la Parroquia Santa Teresa en Mooresville NC.

Ibis, que ha trabajado con este grupo desde hace varios años, compartió con los participantes los rasgos fundamentales de la espiritualidad ignaciana: el examen, discernimiento, la oración imaginativa y la contemplación. Ibis dijo: “ellos quieren continuar siguiendo el camino ignaciano. Han sido formados en la espiritualidad ignaciana, y oraron juntos por sus ministerios, por ellos mismos y por los demás.”

Para estos jóvenes líderes, y para muchos de los adolescentes que ellos sirven, la Iglesia se convierte en su familia, dijo Ibis. Especialmente para los jóvenes hispanos, separados de sus familias por la distancia o difíciles circunstancias, ellos encuentran en la Iglesia una comunidad de familia y un sistema de apoyo que les anima a prosperar. “Ellos estudian, trabajan, sirven en sus ministerios parroquiales y diocesanos”, continúa Ibis. “¡Su compromiso es increíble!”

El segundo día del retiro fue dedicado a la planificación de sus ministerios. Hubo intercambios de ideas sobre actividades, desarrollaron presentaciones y discutieron posibles eventos futuros, todos ellos centrados en los temas del Año de la Misericordia. También se prepararon para una próxima reunión de la Pastoral Juvenil, un programa del Instituto Pastoral del Sureste (SEPI), que apoya la formación de la juventud hispana católica regional. Este programa de Pastoral Juvenil tiene cinco reuniones anuales donde los líderes juveniles se reúnen para hablar de sus ministerios, intercambiar ideas y planificar el futuro.

Para los catorce reunidos en Swannanoa, este retiro fue una oportunidad para su formación personal, para hacer oración, y prepararse para el año. “El objetivo es formar y apoyar a estos jóvenes líderes”, dijo Ibis. “Yo he visto crecer a este grupo, y he crecido gracias a ellos. ¡Es contagioso!”

 

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