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Oración Pascual en la Vida Diaria

Después de 40 días de disciplina espiritual, y varias misas largas, la Pascua hace su arribo. Celebramos con nuestras familias y amigos, volvemos al trabajo, y esperamos la fiesta de la Ascensión. Comparada con lo que pasa en Cuaresma, la vida parroquial durante la Pascua es más bien tranquila. No hay muchos retiros, charlas o grupos especiales de oración. ¿Acaso las parroquias quedaron tan cansadas por la Pasión del Señor que no pueden ver las gracias de su Resurrección? Un programa de dos semanas de oración ignaciana en español llamado Oración Pascual en la Vida Diaria, diseñado por el Equipo del Ministerio Hispano de la Colaborativa Jesuita, trata de solucionar esta situación.

Este año, el programa se llevó a cabo tres sábados consecutivos por la mañana en la Parroquia San Ignacio de Chestnut Hill en Massachusetts. Catorce personas participaron, todos líderes voluntarios de la pequeña pero creciente comunidad hispana de San Ignacio. El programa, que fue ofrecido por primera vez en New Haven en 2015, trata de ayudar a los participantes a experimentar las gracias de la Resurrección, en particular la gracia de “alegrarme y gozarme intensamente de tanta gloria y gozo de Cristo nuestro Señor” (EE 221), como lo señala Ignacio en la Cuarta Semana de los Ejercicios Espirituales. “Queríamos que la gente pasara tiempo con Cristo Resucitado, algo nuevo para muchos de ellos”, dijo Rita Rodríguez, quien fue la facilitadora de este programa en San Ignacio.

Culturalmente, la celebración de la Resurrección no es algo que esté demasiado enfatizada entre los católicos hispano-parlantes. Tampoco lo es en la comunidad anglo-parlante. Muchas culturas hispanas se centran en la Cuaresma, y especialmente la Semana Santa, explicó Rita. Procesiones, Misas solemnes y devociones especiales marcan la Semana Santa. Pero después de la cena del Domingo de Resurrección, como que la vida retorna a su normalidad anterior.

De las catorce personas que participaron, dos habían hecho los Ejercicios, que dedican una “semana” a considerar la Resurrección del Señor. Pero para más de la mitad de ellos, reflexionar en torno a la Resurrección y orar en torno a las gracias propias de ese misterio, fueron algo completamente nuevo.

En el primero de los tres sábados de encuentro, Carlos Aedo, Director del Ministerio Hispano de la Colaborativa Jesuita, invitó a los participantes a hacer oración diaria usando textos bíblicos y sumergiéndose en la lectio divina y en la contemplación Ignaciana.  Los textos bíblicos sugeridos fueron aquellos que tratan sobre los misterios de Cristo después de la resurrección, tales como las apariciones a María Magdalena, a Pedro, la escena de la tumba vacía, el camino de Emaús, y la aparición a la Virgen María, que es sugerida por Ignacio en la Cuarta Semana de los Ejercicios Espirituales.

Siguiendo las pautas dadas durante el sábado anterior, en los otros dos sábados los participantes compartieron los frutos de la oración individual que ellos habían realizado durante la semana precedente. Rita señaló que este compartir fue una fuente enriquecedora para todos y sirvió para fortalecer la unidad del grupo. No sólo conversaron sobre su encuentro con Dios en la oración y hacia dónde el Espíritu les llevaba, sino también sobre este modo particular de hacer oración.

La Oración Pascual en la Vida Diaria invita a las personas a prestar especial atención a las gracias de la Pascua y ofrece recursos propios de la espiritualidad ignaciana para esto. “Somos un pueblo resucitado”, dice Carlos. Y respecto a la espiritualidad ignaciana, esto es solamente una introducción. Esta experiencia de dos semanas en San Ignacio, le dio a los participantes una primera aproximación al modo de proceder Ignaciano, dijo Rita. Y ahora quieren más.